domingo, 28 de febrero de 2010

Sombras y niebla

A menudo regreso al mismo lugar.

La noche azul se cernía sobre la ciudad y una densa y etérea niebla recubre todo el espacio. Escondidas entre las sombras emergen unas desdibujadas figuras cual proyecciones chinescas sobre la pared. Y sobre el ruido de los motores suena un teléfono. Una llamada que da permiso para que el vuelo a Lisboa pueda despegar. Estamos en el aeródromo y la ciudad; Casablanca.

Las figuras son cada vez más visibles. Ilsa Lund, Víctor Laszlo y Rick Blane, y atrás, contemplativo de la escena, el capitán louise Renault. Veo con una mezcla de admiración y desconcierto como Rick, enamorado desesperadamente de Ilsa, renuncia a irse con ella y la envía a la libertad de Lisboa con su marido Victor Laszlo. Siempre tendremos París le dice Rick, y al otro lado de la pantalla un servidor se deleita con las maravillas de la magia del cine con la boca abierta.

No se si en la vida real podríamos actuar de la misma manera. Es cierto que los problemas de tres personas poco importan en este loco mundo, pero de ahí a renunciar al amor verdadero quizás exista un poco más de distancia. Me gusta pensar que soy Bogart, ese hombre duro de fachada, pero melancólico y enamoradizo en su interior. Sin embargo también quiero pensar que soy Víctor Laszlo y subo al avión con Ilsa, porque en el fondo, todo el mundo quiere al final quedarse con la chica.

¿Cuánto tengo de Víctor Laszlo y cuánto tengo de Rick? Como todo en esta vida imagino que es una combinación de ambas personalidades. Pero si te digo la verdad, actualmente no soy ninguno. Últimamente, necio y cobarde de mi, me he dedicado a contemplar la escena.

Ni Rick ni Víctor, era simplemente el capitán Renault. Al menos de momento así era, pero voto al cielo que no era lo que quería.

El avión despegó ya, me alejo del lugar caminiando con Rick en el principio de una gran amistad. Quizás con el tiempo vuelva a se Bogart, después de todo por ahora, todavía mando en mi mente. Eso creo.

viernes, 26 de febrero de 2010

19

miércoles, 24 de febrero de 2010

Lo que ocurre bajo el temporal

Hacía un día de perros.

Caminando por la acera buscaba el lugar y mientras, el dios Eolo hacía de las suyas. Enemigo acérrimo de cortinillas y flequillos que se azuzan al compás del viento como queriendo escapar de sus dueñas cabezas.

Y es entonces cuando me doy cuenta de que no encuentro el lugar que busco. Más bien no encuentro el lugar que en mi mente buscaba pues en realidad lo tenía enfrente de mis narices. Atontado de mi, murmuré hacia mis adentros.

No obstante, el lugar me pareció en cierto modo paradójico pues puertas y ventanas estaban tapadas. No se exactamente el motivo pero me indujo a pensar que las gentes que habitan su interior no desean ser vistos por los transeúntes que transitan aceras. ¿Querían acaso levantar una barrera más allá de la visual entre dos mundos? Quizás estaba suponiendo demasiado.

La puerta estaba cerrada. Toqué al timbre y me abrieron. Fue cosa sencilla. Para mis adentros empezaba a tranquilizarme y entonces me dijo la amable chica de la recepción que la directora no se encontraba en ese momento como me había dicho que estaría. Tardaría más o menos una hora en llegar. De repente las barreras se levantaban de nuevo. No obstante opté por la cordura del que espera con paciencia su oportunidad.

Vuelva usted más tarde. ¿A las 16.00?
Así lo haré.
Y lo hice.

Desubrí para mi sorpresa que mis llamadas y mi interés habían tenido efecto. La directora del centro me recibió amablente tras hacerme esperar un breve momento en recepción, tiempo que aproveché para surtirme de panfletos y trípticos a discrección. Pasé a una tranquila e íntima sala verde donde pude explicarle con calma mi proyecto haciendo uso de mis mejores dotes como orador y constaté con gran alegría que les interesaba la idea y querían participar de ella. Tras llenarme las manos de más papeles nos despedimos con la promesa de concretar más adelante los pormenores del proyecto.

Un pequeño paso en dirección a la meta y esto mi querido amigo ya no tiene vuelta atrás.
Empezamos.

martes, 23 de febrero de 2010

Tiende lo + positivo

jueves, 18 de febrero de 2010

La paradoja de la memoria

Es uno de los grandes males de este mundo, pues no me atreveré a llamarlo el mayor de todos.

Vivimos en una sociedad de un ritmo de vertigen salpicada por un consumismo exacerbado. Hoy en día podemos tenerlo todo (y nada) a mayor o menor escala. Cosa que nos ha convertido en unos seres tristemente insatisfechos. Constituye, todo ello, nuestras pequeñas dosis de conocimiento del mundo que nos rodea, de nuestro entorno. Es pues, cuando a menudo tendemos a definirnos en base a las cosas que tenemos y poseemos, constatado así el grave hecho: La conversión de la condición humana del ser reflexivo al animal costumbrista y de hábitos mononeuronales.

Así hemos dejado de hacernos esas grandes preguntas existenciales sobre la vida y la muerte con las que nos hemos atormentado o maravillado durante nuestra existencia. ¿Para qué pensarán algunos? Con esa hipoteca a 40 años que me asfixia. Descubrirán amargamente en su vejez que entregaron su vida a un sueño que a lo sumo durará otros 10 años con suerte. El sueño material una vez más. Olvidamos a caso que algún día tenemos que morir manteniéndolo oculto, escondido en lo más profundo de la mente y así también hemos olvidado otros grandes motivos para vivir.

He ahí la paradoja de este mundo. Vivimos sin memoria del pasado y del futuro. Fragmentada existencia que practica un Alzheimer voluntario.

martes, 16 de febrero de 2010

Retales de un sueño de verano - 2/2

"Felicidad"
"Ocio"
"Estado"
"Fresca"


Retales de un sueño de verano - 1/2


"Deambulantes"


"Colgados"

"Cigarro"

"Brindis"

lunes, 15 de febrero de 2010

Positivado